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Los riesgos durante las noticias y eventos, los movimientos bruscos e impredecibles provocados por publicaciones de datos económicos, discursos de bancos centrales o acontecimientos políticos inesperados son algunos de los aspectos más difíciles de planificar. Sin embargo, no es algo que usted pueda evitar.
Los traders que permanecen son aquellos que se han preparado para el riesgo, no quienes son tomados por sorpresa. De eso se trata esta lección: identificar el riesgo antes de que aparezca y saber exactamente cómo gestionarlo cuando ocurre.
Esta parte es una de las más difíciles para casi todos los que comienzan a operar. El tamaño de la posición no es simplemente elegir un número de lotes al azar y confiar en la suerte. En realidad, es un cálculo sencillo cuando usted conoce la fórmula.
Decida qué porcentaje de su cuenta está dispuesto a arriesgar en una sola operación (normalmente entre 1% y 2%), después, utilice la distancia de su stop-loss para calcular el tamaño adecuado de la posición.
La fórmula es la siguiente:
Riesgo % ÷ Distancia del stop-loss (%) = multiplicador
Multiplicador × Tamaño de la cuenta = Tamaño de la posición
Veamos algunos ejemplos con números reales.
En todos los casos, cuanto más ajustado sea su stop-loss, mayor deberá ser el tamaño de la posición para mantener el mismo nivel de riesgo.
Y cuanto más amplio sea el stop-loss, menor será el tamaño de la posición. El riesgo monetario permanece exactamente igual, solo cambia el tamaño de la posición.
Algunos aspectos que conviene recordar:
La colocación de su stop-loss va a ser diferente en cada operación, por lo que el tamaño de la posición también cambiará. No existe un valor fijo que funcione todas las veces.
No omita este cálculo ni estime el tamaño de la posición “a simple vista”, así es como muchos traders asumen un riesgo mayor del que realmente pretendían sin percibirlo.
No es necesario que los decimales sean exactos. Redondear el multiplicador es perfectamente aceptable.
1% de riesgo: Más seguro, pero el crecimiento de su cuenta será más lento.
2% de riesgo: Crecimiento más rápido, pero las pérdidas tendrán un mayor impacto.
Punto de equilibrio: Un nivel intermedio, salvo que su estrategia tenga una tasa de aciertos realmente elevada, en cuyo caso asumir un riesgo ligeramente mayor puede resultar razonable.
El tamaño de la posición no depende de la intuición, sino de un simple cálculo matemático que mantiene cada operación, tanto ganadora como perdedora, dentro de un límite de riesgo que usted puede controlar.
Entrar en una operación es solo la mitad del trabajo. Lo que realmente diferencia a los buenos traders es la manera en que gestionan la operación una vez abierta y eso comienza con el uso correcto del stop-loss.
El stop-loss es una orden que le protege de grandes pérdidas. Usted ya sabe que aproximadamente la mitad de sus operaciones terminarán en pérdidas, así funciona el trading.
Un stop-loss garantiza que si la operación sale mal, la pérdida sea pequeña y planificada, en lugar de convertirse en un desastre.
Tres formas de utilizar su stop-loss:
Dos errores que debe evitar:
Demasiado lejos: la relación riesgo-beneficio disminuye y las ganancias potenciales resultan menores.
Demasiado cerca: pequeñas mechas o movimientos normales del mercado pueden activar el stop-loss, incluso cuando el análisis era correcto.
La solución: colocar el stop-loss en el punto donde realmente quedaría invalidada la operación, no a una distancia arbitraria.
Si usted compra, este nivel suele ubicarse justo por debajo del último mínimo relevante. Si se rompe, es probable que la tendencia haya cambiado, y usted no querrá mantenerse en la operación.
Una vez que la operación evoluciona a su favor, puede desplazar el trailing stop siguiendo la estructura del mercado, subiéndolo hasta justo por encima de cada nuevo máximo descendente a medida que el precio forma nuevos mínimos.
Esto asegura las ganancias paso a paso, en lugar de arriesgarlo todo a alcanzar el objetivo final.
Una versión más agresiva: cuando usted ya acumula una ganancia sólida (por ejemplo, del 3% o superior), puede mover el trailing stop vela por vela, colocándolo por encima de la vela anterior cada vez que se forme una nueva vela favorable.
Esto no va a capturar hasta el último pip del movimiento, pero ayuda a evitar que una operación muy rentable termine por convertirse en una pérdida si el mercado cambia de dirección repentinamente.
Las investigaciones también respaldan este enfoque. Un estudio basado en casi un siglo de datos de mercado (1926-2020) concluyó que una sencilla regla de trailing stop, consistente en cerrar una posición cuando retrocedía entre un 15%-20% desde su máximo, redujo la peor pérdida de una cartera del 62% al 26%.
No se trata de una diferencia pequeña. Es la diferencia entre una cartera que logra recuperarse y otra que necesita años para hacerlo.
El slippage es uno de esos costos ocultos que muchos traders olvidan, aunque puede acumularse mucho más de lo que imaginan.
Se trata de la diferencia entre el precio al que usted envía una orden y el precio al que finalmente se ejecuta. Si usted compra un activo cotizado en 28.22 dólares y la ejecución ocurre en 28.32 dólares, son 10 centavos de slippage. La misma idea se aplica al forex y a cualquier otro mercado.
La mayoría de los trader ni siquiera lo perciben porque la plataforma únicamente muestra el precio de ejecución, que pasa a convertirse en el nuevo punto de referencia.
Por ello, el slippage suele pasar desapercibido, pero con el tiempo, especialmente si usted opera con frecuencia, puede reducir significativamente la rentabilidad.
Cinco formas de reducir el slippage
La mayoría de las personas se preocupa por el slippage al entrar en una operación, pero gran parte de este ocurre al salir, especialmente con las órdenes stop.
Una orden stop es, en realidad, solo un disparador: cuando el precio alcanza su nivel, la orden se convierte en orden de mercado y, por definición, puede sufrir un slippage.
Opción 1: Utilizar una orden stop-limit. En lugar de enviar una orden de mercado, envía una orden limitada cuando se activa el nivel de salida, limitando el peor precio posible, aunque existe el riesgo de que la orden nunca llegue a ejecutarse.
Opción 2: Dividir la salida en varias partes, en lugar de intentar cerrar toda la posición en un único precio.
Opción 3: Evite colocar órdenes stop durante las ventanas más riesgosos, como la apertura del mercado o la publicación de noticias importantes, a menos que esté dispuesto a asumir el riesgo adicional de permanecer un poco más tiempo en la operación.
El ejemplo más conocido: el shock del franco suizo de 2015. En enero de 2015, el Banco Nacional Suizo eliminó inesperadamente el límite cambiario que había mantenido durante más de 3 años.
En cuestión de minutos, el par EUR/CHF cayó desde aproximadamente 1.20 hasta debajo de 1.00 y en algunos casos las órdenes de stop-loss no pudieron ejecutarse cerca del nivel previsto porque simplemente no existían compradores entre ambos precios. Algunas cuentas incluso terminaron con saldo negativo, debiendo más dinero del que fue depositado.
Este es un ejemplo extremo de lo que puede ocurrir cuando una orden stop no encuentra un precio disponible para ejecutarse.
El cálculo del tamaño de la posición es una cuestión matemática, arriesgue entre 1%-2% por operación, y permita que la distancia del stop-loss determine el tamaño de la posición.
El stop-loss no solo limita pérdidas, una simple regla de trailing stop redujo las pérdidas históricas del 62% al 26%.
El slippage es un riesgo real: en 2015, el par EUR/CHF cayó desde 1.20 a menos de 1.00 en cuestión de minutos.
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